Category Archives: Junio 2011

Viernes y regreso

Salgo del hotel, “chequeo-fuera” y guardo la maleta en la recepción. Alquilo una bicicleta y me dirijo al museo Van Gogh. Otra vez, mis indicaciones precisas no fueron suficientes. >.<

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Jueves. Delft

Espera, que lo resuma en una palabra: PRECIOSÍSIMA.

   

Sus canales y calles tradicionales me dieron la bienvenida, y sus carteles turísticos me indicaron hacia dónde debía ir. Todo era agradable y acogedor desde el primer momento. Sigue leyendo

Jueves. Rotterdam

Tras un viaje de tren mucho más rodeístico (una hora y media), llego a Rotterdam y doy una vuelta por lo que parece ser el distrito residencial (sí, me gusta ver cómo vive la gente en Holanda).

   

Veo edificios curvos, parques largos, pistas deportivas, publicidad, obras, etc. Había poco ajetreo, desde luego. (Siendo jueves por la mañana, la gente debía de estar trabajando, para ir bien) Sigue leyendo

Meteorología y Horarios

Hasta donde he podido comprobar personalmente, el clima en Holanda es, cuanto menos, aleatorio. Me habían dicho que para mi semana habría un 70% de probabilidades de lluvia, y que eso era relativamente bajo. No sé hasta qué punto se ha cumplido de verdad, o si el pronóstico era solo para una zona determinada de Amsterdam.

Llover ha llovido, desde luego. Pero solo por la mañana. Cada mañana, al levantarme, veía una lluvia normal. Allá por las 11 amainaba, y apenas volvía a caer una gota a lo largo del día, excepto el viernes. Sigue leyendo

Miércoles por la Tarde

… y nos dijimos que ya era hora de movernos. Nuestro siguiente destino era el museumgoudA. Como todo en este pueblo, no estaba lejos.

Presenté mi Carnet Jove, que tan útil me había resultado hasta ahora. El precio juvenil era de unos 6€. Lo confundieron con un pase escolar, y me dieron la entrada gratis. ¡Yupi! A mi amiga también le dieron la entrada gratis, por ser residente del mismo pueblo. Combo 2 Hits!

El museo no era temático, así que ofrecía exposiciones distintas en cada sala. Lo principal en ese momento eran figuras de todo tipo en barro (que a mí me parecía porcelana).

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Miércoles por la Mañana

Quise subirme a un tren antes de las 10. Pero como buen español, me tomé la mañana con calma y sosiego, y salí un poco tarde. El tren de Amsterdam Centraal a Gouda tarda una hora, y la cita era a las 11. Como buen español, llegué tarde. Al menos le avisé por SMS (aunque, debido al roaming, me haya costado lo suyo).

Durante el viaje podía haber sacado mi DS y adelantar Radiant Historia, que lo tenía bastante cerca del final. Pero mi pequeño espíritu aventurero me lo impidió, forzándome a mirar por la ventana. Ríos, hierba, vacas, vacas, vacas, vacas, vacas, carriles bici, y más vacas. No, casi nunca había visto vacas. Y eran adorables. Además, mis únicos viajes en tren hasta ahora sucedieron de noche en Barcelona. Sí, soy así de paleto.

El tren que monté fue del modelo Sprinter. Muchos asientos, bastante rápido, y locuciones grabadas para indicar la siguiente estación. Les daba vida una voz femenina, solo en neerlandés, por la que este honrado caballero caería rendido a sus pies. (Vídeo, aunque el micrófono de mi cámara de fotos no le hace justicia) Sigue leyendo

Martes por la Tarde

Al salir del museo Casa de Rembrandt me dirijo a comprar una entrada para el musical Fela!. El primer edificio que conocí relacionado con el Holland Festival, programa a partir del cual se celebraba dicho musical, era el Muziektheater de Waterlooplein. Como era de esperar, no vendían entradas ahí, pero mereció la pena entrar a echar un vistazo.

 

Después fui relativamente todo recto y llegué al recinto donde sí se celebraría: el Koninklijk Theater Carré. Un edificio de lujo para espectáculos de lujo. Tuve suerte: aún quedaban entradas, y con mi Carnet Jove me costó 15€. La hubiera reservado antes, pero para fuera del país solo ofrecían un teléfono, y no me aclaré. Y como el espectáculo empezaba a las 20, tenía un rato para descansar de tanta bicicleta. Sigue leyendo

Martes por la Mañana

La noche anterior, debido a un retraso del vuelo por problemas técnicos (menos mal que era directo), en lugar de a las 22 llegué a Amsterdam a la 1. Tras tomar un taxi (que me cobró 10€ por un trayecto de 30 segundos), llegar al hotel Y Boulevard, subir a la habitación, abrir la maleta, elegir la cama (5 para una habitación supuestamente individual), apijamarme, twittear que seguía vivo y acostarme, habré dormido unas 6 horas.

Desayuno un buffet que, entre otros elementos típicos en Europa, incluía un par de bizcochos bastante ricos. A falta de Cola Cao, buenos son cereales. Me duché, esperé a que la lluvia amainase, y salí a alquilar una bicicleta en la tienda recomendada por el hotel. Aunque mi experiencia con bicicletas es bastante escasa, supuse que una bicicleta de paseo con freno de pedal no me supondría ningún problema. Al arrancar por primera vez, mis piernas empezaron a descubrir nuevas fronteras. A los pocos minutos, lo mismo hicieron mis ojos.

Como ya sabéis la mayoría de mis conocidos, me desoriento con bastante facilidad (lo cual demostré con creces el viernes). Sigue leyendo