Miércoles por la Tarde

… y nos dijimos que ya era hora de movernos. Nuestro siguiente destino era el museumgoudA. Como todo en este pueblo, no estaba lejos.

Presenté mi Carnet Jove, que tan útil me había resultado hasta ahora. El precio juvenil era de unos 6€. Lo confundieron con un pase escolar, y me dieron la entrada gratis. ¡Yupi! A mi amiga también le dieron la entrada gratis, por ser residente del mismo pueblo. Combo 2 Hits!

El museo no era temático, así que ofrecía exposiciones distintas en cada sala. Lo principal en ese momento eran figuras de todo tipo en barro (que a mí me parecía porcelana).

       

Pseudo-porcelana en un montón de vitrinas. No soy especialmente aficionado a esto, pero todo era digno de ser observado. En otra sala tenían cuadros anteriores al Impresionismo (salvo excepciones), muestras relacionadas con animales, juegos de perspectiva, vajillas de lujo, una farmacia antigua, armas medievales, y una sala de tortura. Esta no solo mostraba utensilios, sino que en el suelo tenía escrito su modo de empleo (solo en neerlandés, ¿por suerte?) de forma que solo se podía leer con una linterna especial. También se utilizaban gafas amarillas de plástico. Feel like a CSI. Por suerte, no había sangre.

   

Cerraban a las 17. Tuvimos tiempo suficiente para recorrerlo entero. Dimos otra vuelta por tiendas, incluyendo un Albert Heijn, el equivalente holandés de Eroski (ya que apenas conozco el resto de cadenas de supermercados). A primera vista parece un supermercado cualquiera, pero ¡mirad! ¡Trizas de chocolate para echar en el pan! Y también entramos en una tienda de videojuegos, con un par de 3DS de muestra. Incluían suculentas ofertas.

Eran más de las 18. Ella decía tener mucha hambre. Dudamos por un momento entre un McDonald’s y un restaurante griego. ¡Este es un país de lo más internacional! Tras pelearme  durante un rato con una carta en neerlandés, resulta que la tenían también en inglés. El plato se llamaba Dionisio, o algo así. Era bastaaaaante grande, repleto de carne a la parrilla y verduras. Apenas me pude terminar la mitad. Ella tenía más estómago (y metabolismo). De fondo supongo que sonaba folklore griego, el cual me resultaba bastante árabe. Y el ice tea servido aquí era gaseoso.

Después de tan opulenta cena y tan cómoda estancia, nos miramos fijamente a los ojos, y…

Continu[auto-bofetada]

… y sacamos nuestras Nintendo DS. Habremos pasado una hora y bastante jugando a Mario Kart (tenía nivel, pero no tanto como yo), Phantom Hourglass y Bust-a-Move, mientras comíamos el postre. Allá por las 21 opté por marcharme, antes de que oscureciera más. El siguiente tren tardó un cuarto de hora en llegar. Después de darle efusivamente las gracias por su compañía y guía, monté.

Como en el viaje de ida pasé por Utrecht Centraal, supuse que este tren me serviría para regresar. Craso error. Se paraba en Utrecht Centraal, y ahí daba la vuelta (figurativamente). D-: En Gouda compré otro billete, y me aseguré de tomar un tren que iba a Amsterdam. Entre pitos y flautas acabé por volviendo a la 1.

No me importó pasar horas en el tren. Me parecía agradable, y mi DS todavía tenía batería (ya era muy de noche como para mirar por el ventanal), pero las calles de una gran ciudad por la noche no son seguras, por muy anchas y concurridas que sean.

Para mañana, algunas curiosidades.

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