Miércoles por la Mañana

Quise subirme a un tren antes de las 10. Pero como buen español, me tomé la mañana con calma y sosiego, y salí un poco tarde. El tren de Amsterdam Centraal a Gouda tarda una hora, y la cita era a las 11. Como buen español, llegué tarde. Al menos le avisé por SMS (aunque, debido al roaming, me haya costado lo suyo).

Durante el viaje podía haber sacado mi DS y adelantar Radiant Historia, que lo tenía bastante cerca del final. Pero mi pequeño espíritu aventurero me lo impidió, forzándome a mirar por la ventana. Ríos, hierba, vacas, vacas, vacas, vacas, vacas, carriles bici, y más vacas. No, casi nunca había visto vacas. Y eran adorables. Además, mis únicos viajes en tren hasta ahora sucedieron de noche en Barcelona. Sí, soy así de paleto.

El tren que monté fue del modelo Sprinter. Muchos asientos, bastante rápido, y locuciones grabadas para indicar la siguiente estación. Les daba vida una voz femenina, solo en neerlandés, por la que este honrado caballero caería rendido a sus pies. (Vídeo, aunque el micrófono de mi cámara de fotos no le hace justicia)

A las 11:20 llego. Al subir la escalera de salida, nos reconocimos enseguida. A partir de aquí me dejé llevar por esta amiga mía que había conocido hace pocas semanas en Hyves (Tuenti holandés). Dimos una vuelta por la plaza principal, que se ve nada más salir de la estación. Aparte de una catedral gótica bastante espectacular (suponiendo que fuera una catedral gótica), había un mercadillo. Tenderetes de diversos tipos. Por supuesto, había bastante queso. Y los tulipanes no podían faltar.

   

Pasamos por unas cuantas calles, tanto anchas como estrechas, mientras no parábamos de charlar (en inglés). Entramos también en una especie de módulo de biblioteca. Ella me contaba toda la información de interés turístico que podía. Teníamos encima una alegre llovizna. Sin duda el ambiente era más tranquilo y más natural que en Amsterdam. Tenía ganas de ver un pueblo o ciudad normal de Holanda. Y a pesar de mi sesión ciclista del día anterior, mis piernas funcionaban sin problemas, salvo alguna agujeta al subir escaleras.

Allá por las 13 entramos en una cafetería / supermercado Hema. Tenían una bollería bastante amplia. Me cogí una especie de hojaldre relleno de queso con algo de pimiento. Estaba bastante caliente. Y muy rico. Luego probé un Chocomel, su versión nacional de Cacaolat. Con un poco menos de nata hubiera estado a mi gusto.

 

Tras una hora y pico sentados tranquilamente sin parar de conversar, comparando países, costumbres, horarios, experiencias videojueguiles, etc. nos miramos fijamente a los ojos, y…

Continuará.

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